miércoles, 31 de agosto de 2022

Estafa en agosto

 Agosto suele ser un mes laboralmente tranquilo. Estoy contenta de haberlo pasado trabajando y dejar mis vacaciones para épocas otoñales, más agradables y con menos gentío. Con los calores que hemos pasado era agradable disfrutar del aire acondicionado de la sucursal.

Hubo poco público pero en dos días consecutivos me llegaron dos "fraudes" bien gordos. Lamentablemente los "malos" son más listos que los que somos legales y la seguridad informática no existe, por más que nos hagan cambiar de claves cada cierto tiempo y cada vez se tengan que meter más numeritos para realizar cualquier operación bancaria.

Una de las estafas fue a una mujer de cierta edad que se maneja bien con sus claves y consulta su cuenta con soltura. La llamaron -supuestamente- de su compañía telefónica, le facilitaron datos suyos y ella no sospechó nada. Como se trataba de mejorar el contrato, les facilitó el número de cuenta y no sé si las claves de acceso. Ella asegura que no, que en ningún momento les dio claves bancarias. Los estafadores le suscribieron un préstamo de esos preconcedidos que se ofrecen en la web a los clientes buenos y que normalmente no necesitan, y varias tarjetas. En un solo día han volado 9000 eur de su cuenta.

 Afortunadamente al día siguiente detectó que algo raro pasaba y vino a primera hora a la oficina. Si se hubiera ido de vacaciones, a olvidarse del mundo y de las claves, aún la seguirían saqueando.

No sé en qué acabará esto. Realmente el banco no tiene culpa. Es como si pides al Banco que te devuelva 50 euros que te han robado del bolso porque los sacaste en caja. Es una estafa muy elaborada a la cliente, sin más.

Yo he ayudado a la cliente  a reclamar al Banco por generación fraudulenta de tarjetas y compras indebidas. Espero que el Banco le devuelva el dinero, o al menos parte. Aunque solamente sea para evitar daños de imagen y para que la clientela siga sintiéndose segura jugueteando con su móvil para ver una y otra vez sus saldos, añadiendo céntimos a su hucha digital o sorprendiéndose con su enorme "huella de carbono" de la que el Banco le da cumplida información.

Yo ya estoy harta de tanto acceso a Internet. Cuando creo que sé cómo manejarme, algún "listo" cambia la página buscando una mayor e inalcanzable "sencillez" y... vuelta a aprender. Nada es fácil. Nos marean con reiteradas y novedosas actualizaciones para una mayor seguridad. Eso nos dicen. Comprar cualquier entrada, billete de transporte, producto, exige un tiempo y un desgaste que a mí no me compensa. Una clave para acceder, otra para firmar, otra más que te envían al teléfono móvil... Y la tensión añadida de si uno será capaz de hacer la compra deseada en el tiempo adecuado porque los vendedores te van informando de que el producto que has elegido es escaso y muy demandado. Hay mucha presión para hacerlo todo deprisa.

Hay cosas sencillas que se complican y, sorprendentemente, cosas "complejas" como solicitar un préstamo o una tarjeta de crédito que se generan con solo un roce del dedito en el punto adecuado de la pantalla. Los estafadores lo saben y lían a mayores y no tan mayores en este maremagnum de claves y comprobaciones de todo tipo, hasta que son incapaces de distinguir al telefonista amable que les va a ayudar, del maleante que les va a desplumar. Es difícil separar el trigo de la cizaña.

La pena es que todos estamos ya metidos en esta rueda hamsteriana y somos esclavos de este sistema digital que nos obliga a tener muchísimas claves para acceder no solo al banco, sino a multitud de organismos oficiales. Las comprobaciones reiteradas fallan cuando el estafador accede a tu "vida digital" La maldad siempre lleva la delantera.



5 comentarios:

  1. Cuanta razón llevas. Cada día estoy más harta de "la vida digital". Y qué "jartura" de claves de acceso, que con mi mala memoria, tengo que volver a solicitar otras nuevas cada 2x3. Pero creo que no tenemos escapatoria; yo misma me he vuelto una perezosa de tomo y lomo que prefiere hacerlo todo por la red para molestarme lo menos posible. Abrazos.

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    1. Sí, pero cuantas más cosas haces por la red más controlada estás. Tu rastro es más visible. Quizá haya más comodidad; y más control también. Pero nos han obligado a tomar este camino y, como dices, es difícil tomar otros senderos. Un abrazo,

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  2. "El mundo fue y será una porquería, ya lo sé: en el 503 y en el 2000 también". Canta el tango que este, por lo menos, está más actual que nunca. La gente es desalmada desde que el mundo es mundo: solo que ahora nos damos cuenta más fácil poque la tecnología avanza y nos lo muestra. Pero lo vemos patente en todos lados: ahí donde evolucionamos, ahí va alguien a cagarla o a cagar a otro.
    Va un abrazo.

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    1. Hay veces que yo no sé si evolucionamos o involucionamos. Un abrazo,

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