miércoles, 29 de agosto de 2018

Está de moda ser feminista

Hace unos días Ana Botín, presidenta de un famoso Banco, publicó en sus redes, Linkedin, para ser exacta, su "alegato feminista", al hilo de una entrevista radiofónica que, allá por el mes de mayo, le hizo la periodista Pepa Bueno.

Lógicamente los periódicos de todo tipo se hicieron eco de sus declaraciones y los comentarios en Linkedin eran numerosos. Abundaban los agradecimientos, alabanzas y peloteo de gente que consideraba sus declaraciones una ayuda impagable para la mejora de la situación laboral femenina.

No seré yo la que pase la mano por el lomo a esta señora. Le sucede como a todos los que están por encima del común de los mortales, que habla desde unas posiciones teóricas, para quedar bien, para sumarse a la moda actual en la que se lleva ser feminista y apoyar al movimiento "me too", aunque haya cositas turbias dentro de él.

Por algún motivo a la Sra. Botín le ha parecido conveniente -para su imagen, para la de su Banco...-subirse a este carro ya tan aburrido del "me too". Parece que somos minoría las que jamás nos hemos sentido acosadas sexualmente ni ninguneadas laboralmente.

A mí me da igual que los equipos en el Banco Santander sean o no paritarios o que haya más mujeres en puestos directivos. Yo lo que pido es que en el siglo XXI haya conciliación familiar para hombres y mujeres, algo que la presidenta repite machaconamente de cara a  a los medios, mostrando un Banco pionero en la conciliación, pero que no cumple en la realidad.

Para lograr un equilibrio entre trabajo y familia es básico un horario continuado que permita ir a buscar a los hijos al colegio y descargarles un poco de esas numerosas actividades extraescolares que les tienen entretenidos hasta que los padres pueden acudir al rescate.

              

Y no solo es bueno este horario para los que tienen hijos, sino para todos. Tener tiempo para el deporte, la cultura, el ocio, los amigos... relaja, da optimismo y permite una mejor desconexión y descanso, que redunda en un mejor rendimiento al día siguiente. No todo ha de ser trabajo.

En Banca siempre hemos tenido un maravilloso horario de 8 a 3 en épocas en que no había atención telefónica, ni "app's" para que los clientes hagan sus propias operaciones, ni cajeros para sacar dinero en cualquier momento. Y la clientela sobrevivía 

Ahora, en plena era digital, cuando la lógica indica que deberíamos trabajar menos y más cómodamente, el Banco Santander, dirigido por la "feminista" Ana Botín, apuesta, como casi todos los Bancos -que todos están cortados por el mismo patrón-, por ampliaciones de horario: mañana y tarde. Comenzará en sucursales especiales y modernas y luego, imagino que se irá extendiendo como una mancha de aceite a toda la red.

La flexibilidad es salir a las 6 o a las 6 y media de la tarde, con dos horas para comer que, en una gran ciudad, no te permiten ir a comer a casa. ¿No sería mejor una sola hora para alimentarse y salir más temprano?

Ciertamente, de momento la adhesión a estos horarios es voluntaria, pero ya se encargan los esbirros de Recursos Humanos de la presidenta de decir -más bien insinuar generando el miedo- que quien no acepte el horario tendrá las alas cortadas para cualquier ascenso. Seas hombre o mujer, si quieres ascender y formar parte de esos equipos paritarios de los que presume Ana Botín, tienes que trabajar, como siempre, con horarios que no son nada conciliadores.

¿Cómo quiere que haya mujeres en puestos directivos? Tras un embarazo y un parto, muchas quieren jornadas reducidas (otra forma de conciliación que el Banco ofrece) Pero con jornada reducida no permiten a las mujeres seguir en su puesto de directoras de sucursal, por ejemplo. Y son las primeras a las que se tienta para marcharse cuando ha habido expedientes de regulación de empleo.  

El resumen es claro: para progresar hay que calentar la silla y echar horas. Nada ha cambiado en esta España en que se premia el presencialismo laboral absurdo.

Alguien dirá que la Sra. Botín, cómoda en su sillón presidencial, desconoce esta problemática de una parte de su Banco poco valorada: la red de oficinas. Ciertamente el Banco tiene algunos mandos intermedios auténticamente despreciables que presionan, exigen, coartan y generan una tensión tremenda en la plantilla ante el temor de no cumplir los objetivos impuestos. Ellos instan al presencialismo. Pero ella debería conocer lo que se cuece en su propia casa.

"Por eso mi feminismo es ahora público. Y quizá el tuyo también debería serlo" (Ana Botín) Declaraciones Ana Botín

Señora presidenta, mi feminismo, más pegado a la realidad, lo hago público. Y no es solo feminismo, es "masculinismo", es "familismo", es abogar por una verdadera conciliación que afecte a todos, hombres y mujeres, para que tengan tiempo de estar con los hijos, hacer la compra, ir a pasear, al cine, descansar... para que no vivan las 24 horas en y por el Banco.

Mientras no arregle esos "detalles" dentro de su organización, no tiene sentido ser feminista de salón.

4 comentarios:

  1. Estamos lejos del "familismo" todavía. En todos lados las jornadas laborales son ridículamente extensas. Claro, está la opción de un trabajo de medio tiempo, pero a sabiendas de que se ganará poquísimo. Pero ya vendrá la época en que sea bien visto ser un familista. Mientras no sea moda, no se toca. Y ahí a preparase, que con tanto tiempo libre los hijos se van a multiplicar como conejos jaja

    Te dejo un abrazo.

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    1. Cierto. Con tanto trabajo y tanto cansancio no queda tiempo para hacer niños. Un abrazo.

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  2. Más claro el agua. Algo de lo que no hablan tampoco las feministas de pata negra. Y es que hay mucha pose hoy en día, pero mucha pose, y como no estés en esa pose, te crujen. Gran entrada. Abrazos.

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    1. Gracias por tu comentario. Espero que alguna vez los gobernantes favorezcan unos horarios laborales racionales. Primero los horarios y, luego, que cambien la hora si quieren.

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