miércoles, 7 de marzo de 2018

Mala persona

Lunes 8 de la mañana.

M. saluda a todos los directores y a sus empleados, reunidos en un despacho de cada oficina. Su cara asoma en una cuadrícula del ordenador.

-¡Buenos días, paso lista!

Cada director va saludando y pobre del que no esté conectado. Le cae bronca pública cuando se oye su "clic" tardío de conexión.

-¡Chicos! Espero que esté todo vuestro equipo escuchando porque es de vital importancia, insisto, de vital importancia, la implicación de todos y todas -por vocabulario "igualitario" que no quede- en la consecución de los objetivos trimestrales.

Meli y Luke (Son directores generales, pero a M. le gusta decir solo su nombre, sin apellido, como si fueran coleguitas suyos, aunque desconozcan la patética existencia de M.) nos han transmitido la urgencia de un último empujón en este trimestre que nos ayude a "cubicar" en resultados.

No sé por qué utiliza esta palabra que no viene a cuento de nada. Imagino que de vez en cuando le gusta "innovar" pero no sabe ni lo que significa.

-Señores, esto va de llamar, llamar y llamar a los clientes y concertar visitas ¿Vale? Ningún director debería irse tranquilo a casa a las 3 sin haber "cubicado" en seguros, cuentas, fondos de inversión y descuento de papel.

Mis compañeros anotan diligentemente todo lo que hay que hacer.

-No admito justificaciones de parvulario, ni excusas tontas de falta de tiempo. Señores, insisto nuevamente: si se llama, pero se llama de verdad, hay resultados. Así son las cosas ¿Vale?

Tenemos productos estupendos, competitivos. Los clientes están esperando nuestra llamada para contratar el nuevo seguro "Muerte-tranquila" y la innovadora cuenta "Cuenta-mentiras". Repito, señores, nuestras ofertas son potentes y no veo movimiento en la red. Los objetivos del trimestre ya deberían estar cumplidos y sobrepasados.

                                  
Augusto, Calígula, Nerón... mirad el "ranking".  -En ese momento aparece en la pantalla un cuadro plagado de cifras rojas- Estáis muy por debajo de la media. ¿Se puede saber qué hacéis con vuestro equipo? Que dejen todo y se dediquen a llamar. Quiero al menos 20 contactos diarios. ¡Y positivos! Repìto por enésima vez ¿Como podéis cerrar la oficina y marchar a casa  tranquilamente con estos resultados? Esta tarde os quiero ver en mi despacho para ayudaros a remontar esto (Mentira, para enfadarse más aún con ellos. Sus convocatorias son un castigo psicológico)

Esto va de conseguir el reto -Aquí siempre hay retos, varios al día, o a la semana, según se le ocurran a Meli, Luke o cualquier soplagaitas aposentado en sillones de cuero- que nos han fijado para este trimestre. Sí o sí. Si no veo resultados, que nadie se atreva a pedirme días para Semana Santa. Coincide con el fin de trimestre y si directores y comerciales no se pueden ir de vacaciones, no se van hasta que nuestra zona se convierta en referente para el Banco. Hemos bajado de un décimo puesto a nivel nacional a un vigésimo puesto. Nos han adelantado zonas de Palencia y Asturias y esto no toleraré que se repita. ¿Entendido?

Señores, concreto el primer reto de esta semana: Que cada figura comercial (llegamos a una despersonalización total, nos van degradando: personas, empleados, figuras) refuerce las "patas" de pasivo contratando cuatro "Cuenta-mentiras" y 50.000 EUR en el fondo "Con-suerte-no-pierdo". La pata de activo la animaremos con los competitivos préstamos "Pan-para hoy": contratad 60.000 EUR por figura. Por último la "pata" de seguros. Para cubicar necesitamos tres seguros "Muerte-tranquila" y tres "Mi-casa-es-una-ruina"

                              
Mis compañeros ya no apuntan nada. Mascullan entre dientes y hacen cortes de manga a M. Su imagen en la pantalla, incasable como el conejito de Duracell, sigue lanzando consignas con tono autoritario y despótico.

M. es una mujer. En este día de la mujer en que hay tantas propuestas de huelga en pro de las féminas, a veces discriminadas y sometidas, yo transcribo lo que M. cada lunes, vomita a las oficinas.

Ser mujer no es sinónimo de bondad y empatía. Hay mujeres malas que intentan trepar a toda costa. Exigen resultados para asegurarse los suyos. Sin importarles la situación de cada oficina. Sin querer escuchar ni conocer problemáticas. M., Maléfica, lo único que hace es exigir.

Que nadie se engañe, hay mucho bicho femenino en puestos de importancia. Es una pena que muchas consigan ascender para ser más cabronas que los hombres cabrones.

5 comentarios:

  1. Parece que para ciertos puestos de grandiosa responsabilidad (responsabilidad que parece no existir cuando se hunde eso tan importante sobre lo que se "responsabilizan") no queda más remedio que ser un ser despreciable, aunque seguro que hay excepciones.

    Me encantaría saber cómo calculan esas cifras tan bonitas con las que definen las metas que hay que alcanzar para el mes, trimestre, año... En ciertas esferas "liderales" se ufanan soltando números con una liberalidad impresionante, pero me temo que su base de cálculo no es otra que el azar o, más tonto aún, superar las cifras aleatorias que se han marcado como meta los de la competencia.

    Parece que todo tiene que crecer obligatoriamente (he estado a punto de decir "sí o sí"). Con lo tranquilo que se vive intentando mantener eso tan denostado que se ha dado en llamar "la zona de confort".

    En cualquier caso, no quiero meterme con Maléfica porque hay que reconocer que, gracias a petardos como ella, muchos tenemos un trabajo no demasiado ingrato (siempre que consigamos mantenernos en el maravilloso estado de mindundis).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo también creo que los objetivos son aleatorios, y siempre inalcanzables, para presionar siempre, sin descanso. Un saludo.

      Eliminar
  2. Jaja no hice más que sonreír durante todo el texto. Es bueno que le des una vuelta de tuerca al asunto y sepas reírte de la rutina laboral. Eso te mantiene sana y cuerda; más cuerda, creo, que a M.

    ResponderEliminar
  3. Amén. Por encima de los géneros están las personas. Eso es lo que deberíamos calibrar, cómo es una persona, y no cuál es su género. Yo personalmente no quiero que me alaben por ser mujer, sino por lo que hago y por cómo lo hago, igual que tampoco quiero que me releguen por el mismo motivo. Abrazos.

    ResponderEliminar
  4. Tienen suerte los subalternos de ser al menos figuras, podrían equipararse al menos a los peones de ajedrez.Pero la Maléfica "M" de mujer, es solo letra ¡Y menuda letra! Pues cuando alguien es muy exigente y cansino se le manda directamente a la "M" de M-----
    Que se relajen un poco, que el dinero solo da la felicidad a los de siempre.
    Un saludo.

    ResponderEliminar