lunes, 25 de marzo de 2019

A la defensiva

Ahora tenemos en nuestra zona (la "zona" es una agrupación de oficinas cercanas) a una "responsable de digitalización" que hace unos días nos convocó a una reunión a empleados de baja categoría -como servidora- para indicarnos lo importante que es nuestro trabajo, lo buenos que somos y lo necesario que es convencer  a todo cliente que pase por nuestro puesto de que se haga él solito las gestiones a través de Internet y, si lo hace con su teléfono móvil, miel sobre hojuelas. Eso es lo que pide el Banco y ya está.

Hoy en la sucursal se nos ha planteado un problema con un cliente que vive en el extranjero y que no tenía firmados unos papeles que, ahora, con este maremágnum de normativas comunitarias, son obligatorios. Como este joven era "digital total" mi jefa llamó a la señorita Aracné Red -la que me dio la charla- para ver si lo podía firmar todo digitalmente desde EEUU.

Oh, sorpresa, no podía ser. Los papeles tenían que venir por mensajería. La digitalización no está cuando se la necesita. Aracné no nos solucionó el problema. Tuvimos que confiar en Correos. Pero aprovechando la llamada de mi jefa, le dijo:

-Lupe, ponme con Zarzamora, por favor.

Mi jefa me puso en alerta.

-Te paso con Aracné. Creo que te quiere regañar.

-¿¿¿Quéeee??? -respondí.

-Debe ser porque vas mal en clientes digitales -me dijo Lupe.

No aguanto a Aracné. En aquella reunión nos dijo que nos mandaría correos y que los archiváramos en una carpeta especial. Son tan rollo, tan reiterativos, que no solo no los archivo, los borro sin leerlos. Detesto sus frases en negrita, con mayúsculas, o con resaltes en fosforito amarillo, arengando un día tras otro con frases como:

-¡Ánimo, guerreros digitales, vamos a por ello!
-¡Equipo, podéis conseguirlo, a superar las malas posiciones!
-Mucho ánimo, estamos en el buen camino. Vamos a ser líderes.

Esta mujer se debe de chutar con libros de autoayuda por las noches.

No puedo; de verdad que se me atraganta tanta tontería. No soporto esa forma infantil de animar. ¿De qué equipo me habla? ¿Todos a trabajar lo mismo para ganar sueldos diferentes? Soy la que menos gana en la oficina, no me pueden pedir las mismas responsabilidades. Estoy harta de la palabra equipo, que solo sirve para aumentar las exigencias.

-Zarzamora, quería hablar contigo -comenzó Aracné- No consigues clientes digitales.

-Ahh, pues... no sé. A todos les digo que se descarguen la aplicación, que yo les ayudo. Pero unos tienen prisa, otros son mayores, algunos móviles no tienen datos...

-No, Zarzamora. Así, no. Les tienes que pasar a mesas. Les dices  que Claudio, o Tolosa, les tienen que comentar algo interesante.

-Aracné, no sé si ese argumento es mejor. Si les mando pasar a mesas entonces sí que se marchan escopetados, porque identifican mesa con: "algo me querrán vender, mejor huyo"

-Mira Zarzamora -ya le notaba yo un tonillo impaciente- estás a la defensiva y así nunca cumplirás los objetivos.

-Aracné, llamas estar a la defensiva a contarte mi realidad diaria que no te interesa conocer: sacar las claves al cliente, ayudarle a entender la dichosa app que cambia de formato día sí y día también no es cosa de un minuto. Si se forman colas en ventanilla, el público no entiende que tienen que esperar porque yo estoy dando una "master class" de uso de una aplicación bancaria.

La experta en digitalización no se daba por vencida y me dijo que tenía que hacer autocrítica y que veía un poco negro mi futuro si no levantaba mis malas puntuaciones.

-Y ahora me vuelves a pasar con Lupe -concluyó, ya visiblemente enfadada.

-Con mucho gusto. Además ya tengo a bastante gente esperando, nerviosa, a que acabe esta conversación. Muchas gracias por tus consejos y por querer ayudarme- le dije con una falsedad que me tuvo que notar en la voz.

Casualmente hoy hemos comido juntas Lupe y yo antes de volver a nuestras casas y nos hemos reído de Aracné, del banco, de las charlas, las presiones, los controles diarios para ver qué se hace,qué se vende, a quién. cómo, cuándo, por qué.

-Pues sí, Zarzamora, me ha dicho que te ponga las pilas con este asunto. Como soy tu responsable, si no hacemos digitales a todos los viejos, que son mayoría en la oficina, voy a ser yo su próxima víctima.


Y risas de las dos, y más risas. Tanto Lupe como yo sabemos que nadie nos va a echar del Banco por hacer más o menos clientes digitales. Hay que hacer cosas muy graves para un despido. Y esto no deja de ser una ocurrencia más que será desplazada por otra ocurrencia pasado un tiempo.

Aracné, en el fondo, me produce ternura y admiración. Es difícil estar tan entusiasmada como ella en un trabajo tan... "bluf". Organizar reuniones, arengar a los "guerreros digitales" diariamente y asustar a rebeldes como yo con las penas del infierno bancario debe de ser muy triste. Es un trabajo tan carente de sustancia que sería imposible explicárselo a niños de educación primaria. Afortunadamente, hace ya muchos años, yo sí fui capaz de explicar a mi hija y a sus compañeros qué hacía en el banco.


5 comentarios:

  1. Lo único, se me imagina, que puede justificar el buen ánimo a tope y el compromiso de Aracné, es que gane un buen sueldo. Mejor dicho, un sueldazo. Lo otro, es que tal vez sea su vocación. Hay de todo en la viña del señor.
    Te dejo un abrazo.

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    1. No es un trabajo especialmente fatigoso. Se reduce a control y mas control. Un abrazo.

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  2. Los controladores que supervisan el trabajo de los demás, por desgracia, son los que menos producen. Y por otro lado son los que mejores sueldos tienen aunque no sumen beneficios.
    Y no solo en la banca nos encontramos con individuas-os como Aradne red-web.
    Abrazo.

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  3. Ya conté una vez, cómo el zarzamoro dede tur, me echó una bronca, porque solo podía atender hasta las once, encima con libreta. Pero dónde se ha visto que en 2018 haya algun homo erectus que tenga libreta. Australopitecus Hispanensis

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  4. ¡Ay querida Zarzamora! ¡Qué buenas respuestas las tuyas! ¿Chute de autoayuda? Inyectado en vena diría yo. Sé muy bien de lo que hablas, y no veas cómo te comprendo. Por desgracia, yo no puedo reírme más tarde de las arengas "motivacionales" (para que veas hasta donde llega la cosa), pero me desquito con tu reseña. Abrazos.

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