lunes, 4 de junio de 2018

El mono

El director de la oficina estaba un poco preocupado pensando en la visita de Estrella Espinosa y nos había dado unas consignas de cómo haríamos el "teatrillo" en la reunión diaria.

Estrella es la mano derecha del director de zona y va de ruta por las sucursales para observar cómo se realizan las reuniones mañaneras y cómo fomentamos la calidad en el Banco.

Mis compañeros lo tenían ensayado y hablaron e interactuaron entre sí como Estrella deseaba. Yo me limité a contestar escuetamente a la única pregunta que me hizo:

-¿Pasas a tus compañeros de mesa las oportunidades de negocio que detectas?

-Sí, por supuesto -contesté sin explayarme.

La respuesta correcta y amplia hubiera sido:

-Les intento pasar clientela pero están ocupados en el despacho haciendo el imbécil,  o están con otras visitas, o me dicen luego que vaya birria de futuro cliente que les he pasado, que de esos no quieren.

Pero como quería pasar desapercibida no dije nada. En cambio Estrella Espinosa, educada, correcta, interpretando su papel, no resultó anodina.

Claudio Bobo y Felicidad Bueno se explayaron cuando se fue.

-¿Has visto el BMW del que se ha bajado? En cuanto ha aparecido delante de la cristalera he pensado "ya está aquí Espinosa"

Claudio criticaba lo ostentoso de su automóvil. Feli, que no es un ejemplo de gusto exquisito en el vestir tiró por otro lado.

-Una paleta, eso es lo que es. ¿Qué se habrá creído? Venía como para una boda: zapatos brilli-brilli plateados y ese espantoso mono verde con chaqueta blanca que le quedaba grande.

-Feli, que tú también has traído mono alguna vez -le recrimino divertida, para pincharla.


-No es lo mismo Zarzamora, no. El mío es estampado, más de "sport". El suyo, de un solo color y con ese tejido es muy, muy de vestir. Para una boda, no para venir a una sucursal.

Así me he enterado de que el mono es, en general, una prenda muy de vestir, al menos para mujeres entre los 40 y los 50 años, que zapatos y sandalias plateados no han de calzarse para ir a trabajar y que el colmo del despropósito es combinar esto con una chaqueta que no esté debidamente ajustada.

Y las que llevan mechas y párpados maquillados de azul, por muy directivas que sean, por mucha caña que den a sus subordinados, por mucho coche BMW en que asienten su trasero, se convierten automáticamene en "chonis", sustantivo versátil que nadie define con exactitud pero que todos usamos alegremente con la seguridad de que acertamos.

Este es el mundo que tenemos: callar y bajar la cabeza ante cualquier jefe y descargar nuestra impotencia después, criticando aspectos completamente superficiales. ¿Como llamamos a esto? ¿Miedo o prudencia?

6 comentarios:

  1. En lo personal, a mi me gusta la gente que rompe esquemas y se viste según como nadie espera. Se viste para sí misma, no para satisfacer expectativas ajenas. Así que esa "choni" me caería de lo mejor. Creo, tampoco la conozco jeje
    Te dejo un abrazo, Zarzamora.

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    1. Estoy completamente de acuerdo. Lo primero es estar contento con uno mismo,con la ropa que uno lleva, y eso hace que la indumentaria hasta siente mejor. Un abrazo y gracias por tu aportación.

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  3. Creo que esta sociedad en la que impera el miedo a perder credibilidad y en la que nos deleitamos con la hipócrita complacencia, para aparentar corrección y buen criterio, va por el mal camino.
    estamos necesitados de autenticidad, de criterios propios y personalidad definida. El resto es engañarnos a nosotros mismos.
    No nacimos para complacer si no para ser felices en la medida de lo posible.
    Un abrazo

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    1. En los trabajos se prima la complacencia. Hay mucho miedo. Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo.

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  4. A mí, lo que me gustan son las minifaldas. Lo demás son historias. Haaalaaaa !!!- Rasputín.

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