jueves, 19 de enero de 2017

Gente a la que le gusta escucharse

Hace unos días estuve en una charla bastante pesada sobre reforma educativa. Yo esperaba algo ameno, divulgativo, con ejemplos concretos y encontré una sucesión de monólogos plagados de porcentajes, listas, puestos de relevancia (o no) de las universidades, y anglicismos varios que podían haber sido perfectamente sustituidos por su equivalente español. Pero, claro, los asistentes nos  hubiéramos perdido la exquisita pronunciación de los ponentes.

Hubo menciones al respecto en las redes sociales. Extraían alguna frase feliz y redonda de los discursos y, aislada de su contexto pesado y aburrido cabalgaba ligera en la red y cosechaba "me gusta" y era "retuiteada" una y otra vez.

Hubo muchas palabras y pocas concreciones. Como en mi oficina. En ambos lugares he tenido saturación de palabrería vacua. Era la primera vez en todos mis años de trabajo en Banca que venía nuestra responsable de Recursos Humanos a visitarnos. Lógicamente , saltaron nuestras alarmas.

-Hola Zarzamora. Soy Úrsula Duro, ya nos conocemos.

-Sí, de aquel desayuno de trabajo al que me convocastéis hace meses, pero nunca habías venido por aquí. Cuando visitáis sucursales nos echamos a temblar. ¿La vais a cerrar, vais a quitar personal...?

-¡No, no! -responde apresurada- Visitaros es parte de mi trabajo, preguntaros cómo os va, compartir inquietudes. Estoy a vuestra disposición para escucharos.

Y, poco a poco, ella solita derivó en palabrería pro-Banco. Todo era bueno, mejor que hace años. Había múltiples canales para exponer nuestras ideas de mejora o nuestras críticas. El Banco quería implicación de sus empleados. Era importantísimo que conociéramos a fondo a los clientes.

Afortunadamente mi entrevista fue la más corta y lo habló casi todo ella. Aunque fuera por disimular podía haber fingido más interés por mí, por lo que hacía, por mi satisfacción -o no- en el trabajo, por mi relación con los compañeros. Un departamento de Recursos Humanos debería cuidar esos detalles.

                              Dos mujeres de negocios hablando Vector Gratis

Pero no, representó su papel pro-empresa, estuvo encantada de haberse conocido y todos nos seguimos preguntando "¿Para qué habrá venido?"

Eso sí, su visita ha propiciado una cierta solidaridad. Ella es el enemigo común. No nos fiamos de sus buenas palabras y pensamos que este tipo de visitas no presagian nada bueno.

2 comentarios:

  1. Desde luego han elegido a la de recursos humanos muy bien, lo digo por su apellido "Duro"
    Dada su palabrería vacua puede tratarse de una infiltrada que desea saber quien es el que sobra en la plantilla, o indagar subrepticiamente y por lo bajini las quejas de los empleados para con su amado banco.
    Hacéis bien en poneros en manera alarma y no bajar la guardia pues nunca nadie y menos los banqueros dieron "Duros" a dos pesetas.
    Un abrazo.

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    1. Qué pena, que estén así las cosas en las empresas y que siempre nos mosqueemos con estos compañeros de "recursos humanos". Un abrazo.

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