domingo, 9 de marzo de 2014

Libros y rosas

El otro día me apunté a la convocatoria de  Kayena (Pincha aquí)) del 23 de abril, día del libro y festividad de San Jorge, patrón de Aragón, Cataluña y Baleares. Entre distintos blogueros, cuya identidad real solamente conocerá ella, a efectos de organizar los envíos, nos intercambiamos libros.

                                  

Yo elegí uno sin pensarlo mucho, “La sombra del viento”. En principio, porque lo tengo por partida doble, pero luego he ido viendo conexiones, casualidades, como si el libro se hubiera puesto delante de mis narices por algo. Vale, estoy fabulando un poco, tómaos esta entrada como una mini-novela inspirada en hechos reales.

Carta al bloguero desconocido que recibirá este libro:


Esta novela que dentro de unos días tendrás en tus manos llegó a las mías de una forma un tanto curiosa que relaté en mi entrada Sorpresa en el contenedor, sorpresa en la porteríaReposaba, bien protegido por papeles de periódico en un carrito de basura antes de que lo guardara en mi bolso. El mismo carrito que en primavera se cubre de rosas de los jardines cercanos y que nos reparte el simpático barrendero del barrio.

¡Vaya un lugar curioso para que coincidan libros y rosas! Los dos presentes que se van a intercambiar tantas parejas el día 23 de abril. En este caso, amigo bloguero, yo te regalo las dos cosas según las pautas del juego.

En estos libros de origen curioso o en los que cojo de las bibliotecas, a menudo me he encontrado marcapáginas, tarjetas postales, esquelas mal recortadas de algún periódico, trípticos turísticos… Los restos orgánicos (poco frecuentes) no los detallo.

¡Tranquilo, futuro lector! Esta edición de 2005 de “La sombra del viento” está en perfecto estado. Yo diría que quizá seas el primero en leerla. Si han abierto el libro ha sido en ángulo de 45º, el lomo está impecable. Lo único “peculiar” es que
en la primera página tiene una triple dedicatoria.

Ana escribe:

“Qué penita que te nos vayas aunque dentro de poco igual vuelves a nuestra vera (esperemos). Un besito.

Pilar añade:

“Ojalá volvamos a coincidir en el futuro. Mucha suerte”

Y una tercera, cuya firma es confusa, concluye:

“Que no nos ocurra como el título de este fantástico libro, y que el viento no nos aleje de ti, solo la sombra. Un besito y nos veremos en la comida”

No sé si el viento o las circunstancias de la vida habrán distanciado a estas cuatro amigas, pero la destinataria, en un momento dado, se desprendió de este libro que tanto le gustó a su amiga de la firma ilegible.

¿Qué le pasó a X? ¿Cambiaba de trabajo y sus colegas la despidieron con un libro de regalo y una comida? ¿O no eran compañeras de trabajo sino amigas de infancia o de juventud? Viejas desde luego no eran cuando escribieron las dedicatorias, porque la caligrafía no es de alguien anciano. ¿Se iba a otra ciudad, a otro país? ¿Tuvo que hacer mudanza y por eso se desprendió del libro que le habían regalado?

Al leer estas sencillas dedicatorias he pensado en todas las historias “domésticas” que rodean a cada libro. Esas que no estarán nunca impresas en tinta, que desaparecerán cuando desaparezca el último recuerdo. Las vivencias anónimas de tantos lectores en su relación con una novela. Cuándo la compran, cómo la leen, qué pasa en sus vidas mientras disfrutan de esa historia, qué momentos vitales quedarán asociados para siempre a ese libro.

Estoy convencida de que las pequeñas historias que han surgido y surgirán en torno a este libro en concreto servirían si no para una novela, sí para un pequeño cuento. Yo también escribiré una dedicatoria y habré sido una misteriosa lectora más. Probablemente este ejemplar de “La sombra del viento” siga viajando de lector en lector. Habrá ojos nuevos que lo lean con avidez. Y llegará un día en que repose en el sosiego del “Cementerio de los libros olvidados”, para que alguien, cogiéndolo al azar, escriba una nueva novela.


“Todavía recuerdo aquel amanecer en que mi padre me llevó por primera vez a visitar el Cementerio de los Libros Olvidados (…)"



Biblioteca del monasterio de El Escorial
                       
Así comienza este libro que ha sido uno de los que más he disfrutado en mi vida de lectora. Os dejo otras frases del primer capítulo: 

"-La costumbre es que la primera vez que alguien visita este lugar tiene que escoger un libro, el que prefiera, y adoptarlo, asegurándose de que nunca desaparezca, de que siempre permanezca vivo. (…) Hoy es tu turno."

"(…) En aquel mismo instante supe que ya había elegido el libro que iba a adoptar. O quizá debiera decir el libro que me iba a adoptar a mí (…) “La sombra del viento” 

Y finalizo con un toque didáctico. Transcribo lo que he leído en Wikipedia acerca del origen de la tradición de regalar un libro y una rosa el 23 de abril. En el fondo siempre está el valor y el amor. ¿Qué haríamos sin el romanticismo?

En Capadocia —región que cambia de nombre según el lugar donde se explique— había un dragón que atacaba al reino. Muertos de miedo, los habitantes decidieron entregarle cada día dos corderos al dragón para satisfacer su hambre y que no atacase la villa. Pero cuando los animales empezaron a escasear se decidió enviar a una persona —escogida por sorteo— y un cordero. Aquella familia que veía cómo un miembro era devorado por el dragón recibía, a cambio, todo tipo de riquezas como compensación.

A partir de aquí, hay dos versiones de la leyenda: por un lado, que el pueblo se cansó de que ningún miembro de la familia real fuera enviado y que por tanto debía ser la princesa quien fuera devorada y, por otro, que un día fue la princesa la escogida por sorteo para acompañar al cordero. Sea como fuere, de camino hasta la cueva del dragón, la princesa se encontró al caballero Jorge y éste, matando al dragón clavándole su espada, la rescató. De la sangre que brotó del cuerpo sin vida del monstruo nació una rosa roja que el caballero le entregó a la princesa.
   
                          
Archivo personal "Desde mi ventanilla"
                                 
El rey ofreció al caballero todas las riquezas a imaginar, pero él prefirió que se repartieran entre los habitantes del reino. Además, se construyó una iglesia en su nombre, de la cual brotaba un agua milagrosa que era capaz de curar a los enfermos.

Por eso, en Cataluña, Baleares y en partes de la Comunidad Valenciana es costumbre cada 23 de abril que los hombres regalen rosas a las mujeres, como si de un caballero y una princesa se trataran. Ellas les regalan un libro, recordando el enterramiento y fallecimiento respectivamente de dos grandes de la literatura europea, Cervantes y Shakespeare.


Archivo personal "Desde mi ventanilla"

10 comentarios:

  1. Qué gran libro has elegido. Uno de los mejores que he leído en los últimos años. Mucha suerte en esta nueva aventura del San Jordi Bloguero. Un abrazo

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    1. Ah, por cierto, me ha encantado tu entrada, sobre todo por la historia del libro que regalas. Te deseo mucha suerte para ese día y que el libro que recibas sea tan especial como el que regalas. Abrazos.

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    2. Sí, ha sido casualidad encontrarme un libro con dedicatorias y jugar a "detective". Besos y gracias por tus aportaciones.

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  2. Yo también me he apuntado, pero todavía tengo que decidir el libro. Este ya lo tengo y me gustó muchísimo!
    Besos!

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    1. Me alegro que coincidamos en gustos. Un abrazo.

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  3. ¡Qué desastre soy! Leí tu "entrada", pero me lié incluyéndola en la Tabla de Participantes y se me olvidó dejarte un comentario. La verdad es que me ha encantado no sólo el libro que vas a regalar, sino el trasfondo de tu carta. Emocionante.

    Un beso.

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    1. Tranquila, con todo el lío de organización que tendrás, lo llevas todo muy bien. Un abrazo.

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  4. Que bonita la historia del libro que nos cuentas, y es que todos los libros nos brindan alguna sorpresa y casi siempre de nuestro gusto. Ya leí tu entrada en el que nos contabas como el barrendero te dio las novelas que encontró en el contenedor.
    La sobra del viento es una novela magnífica, la leí hace tiempo y, como dice Marisa C., es una de las mejores novelas de los últimos tiempos.
    Nos veremos en el Sant Jordi Bloguero, yo también me he apuntado. Suerte con los emparejamientos!!!
    Besos.

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    1. ¡Me parece que va a ser difícil encontrar algún participante de "Sant Jordi bloguero" que no haya leído este libro! Habrá que ver como funciona el azar. Gracias por tus palabras.

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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